Por Elena

MANIFIESTO ANTE EL GENOCIDIO DE PALESTINA POR PARTE DE ISRAEL

Manifiesto del Partido Feminista de España, ante los brutales ataques del Ejército de Israel a los territorios de Gaza y Cisjordania, que se están extendiendo al Líbano y territorios fronterizos,

MANIFIESTA: Su más profundo horror por la masacre que Israel está produciendo en la población palestina, mayoritariamente mujeres y niños, y CONDENA la pasividad de la comunidad internacional ante este evidente genocidio, cuando no su complacencia como parecen aceptar algunas naciones como los Estados Unidos y Alemania.

La primera afirmación, que se repite interminablemente en las declaraciones de los gobernantes europeos y estadounidenses, es que los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza se producen después del ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023 a los israelíes que participaban en una fiesta. Es un insulto a la inteligencia que pretendan hacernos creer que el enfrentamiento entre Israel y Palestina comenzó el 7 de octubre de 2023.

La verdadera historia de esta tragedia interminable, en la que Israel está practicando el genocidio de la población palestina, tiene su comienzo cuando una vez terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, al amparo de las organizaciones pro-Estado de Israel se produjo una migración masiva organizada a los territorios palestinos, que Gran Bretaña fingió impedir, cuando cientos de barcos cruzaban los océanos camino de Palestina para transportar allí a miles de judíos de todas partes de Europa y EEUU. En aquel momento aparecieron varios grupos armados judíos (como el Leji y el Irgún), formados con el objetivo de recurrir a actos terroristas para acabar con las dubitaciones del mandato de los británicos. De esta forma, ante la resistencia de los palestinos a ser desalojados de su tierra, el Reino Unido recurrió a las Naciones Unidas, que, en la reunión del 29 de noviembre de 1947, decidieron la partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, quedando Jerusalén bajo la administración de las Naciones Unidas. En 1948 el Presidente de Israel, Ben-Gurion, declaró unilateralmente la constitución del Estado de Israel y las últimas tropas británicas salieron del territorio abandonando a los palestinos a su suerte, bajo la ofensiva israelí. En consecuencia, Israel ocupó el territorio que le había asignado las Naciones Unidas, más una buena parte del asignado a los árabes y la parte occidental de Jerusalén (Israel aumentó su territorio en casi un 50%).

750.000 palestinos fueron expulsados por el ejército israelí de los territorios en los que habían vivido durante miles de años. Se les evacuó por la fuerza, entre agresiones y matanzas, se les incautaron sus casas y terrenos y las naciones vecinas se encontraron con la primera gran diáspora del siglo XX de casi un millón de personas sin posibilidad de subsistir, abandonados por las “democráticas” naciones occidentales, que se inhibieron ante la invasión israelí de los territorios palestinos.

De los enfrentamientos armados que se han sucedido en el territorio palestino desde esa fecha, Israel ha salido siempre ganador, con la inestimable ayuda económica, militar y diplomática de EEUU. En medio siglo de guerras, Israel ha ocupado el territorio de Cisjordania y ha convertido la Franja de Gaza en la prisión al aire libre más grande del mundo, según declaración de Naciones Unidas. Dos millones doscientos mil palestinos se amontonan en una extensión territorial igual a la de la isla del Hierro de Canarias, en condiciones “inhabitables” según declaración también de Naciones Unidas, aislados por la vigilancia militar israelí, con verjas y alambradas que hacen imposible la salida. La denominada Palestina es un territorio en el que se encuentran varios confinamientos, aislados entre sí, como los batustanes de Sudáfrica, rodeados de territorios israelíes y vigilados férreamente por el ejército hebreo.

En estos setenta años, Israel ha bombardeado sistemáticamente las ciudades de Gaza y Cisjordania, incluyendo casas, mercados, escuelas y hospitales y expulsado de sus viviendas y territorios a la población civil, manteniendo en prisión, sin acusación ni defensa, a miles de resistentes palestinos, demoliendo las casas de los familiares de los presos sin proceso judicial, y hundiendo a la nación palestina en el apartheid más duradero de la historia.

La Franja de Gaza es el territorio que tiene secuestrado Israel, con la vigilancia total de su perímetro, su espacio aéreo y la costa mediterránea, y al que se no se accede más que con permiso de las tropas israelíes. En 45 kilómetros cuadrados se amontonan en condiciones infrahumanas millones de personas, cientos de miles de niños entre ellas, en lo que Naciones Unidas califica de “territorio inhabitable”, donde todos los suministros necesarios para garantizar una vida civilizada: energía eléctrica, gas, agua, combustibles, comida, atraviesan los controles cuando el gobierno de Tel-Aviv da permiso. Si no, ese territorio queda incomunicado del resto del mundo y ningún servicio se presta, como está sucediendo en la actualidad.

En ningún momento, los gobiernos judíos sean laboristas, conservadores o ultra ortodoxos han contemplado cumplir los mandatos de la ONU. Con la bendición divina se propone erradicar completamente a la población palestina de ese territorio: evacuándola por las amenazas, los bombardeos o las matanzas. Durante setenta años la ONU ha emitido resoluciones que obligaban a devolver a Palestina los territorios ocupados, retirar las tropas de Jerusalén y establecer otro Estado que garantizara la paz entre las naciones contendientes, sin que ningún gobierno judío las haya cumplido.

El 80% de la población de Gaza subsiste por la llamada ayuda humanitaria de los países ricos, el nivel económico de la población es el de pobreza y pobreza extrema.

En cuanto al Índice de Desarrollo Humano, que elabora las Naciones Unidas para medir el progreso de un país y que en definitiva nos muestra el nivel de vida de sus habitantes, indica que los palestinos se encuentran en el puesto 107. Y en estas mediciones no se explicita la destrucción de viviendas, negocios, hospitales, escuelas, que causan los bombardeos sistemáticos que el ejército israelí realiza en los territorios de Gaza y Cisjordania, controlados férreamente por el régimen hebreo.
En consecuencia, el Partido Feminista de España

EXIGE:

  • Que España se sume al Tribunal Penal Internacional que se ha constituido en Sudáfrica para juzgar a Israel como autora de delitos contra la Humanidad y genocidio en Palestina y que se igualmente se sumen los países de la comunidad internacional para que unánimemente exijan a Israel el cese de los bombardeos, la declaración del fin de las hostilidades, la celebración de una conferencia de paz en la que se acuerde devolver a los palestinos las tierras incautadas por las invasiones del Ejército y de los colonos enviados por el gobierno de Israel, y la creación de dos Estados, hebreo y palestino, en igualdad de condiciones de convivencia y respeto entre dos naciones.
  • Todos los pueblos del mundo, manifiestan en las calles de sus ciudades su exigencia de que se adopten estas medidas de inmediato, para frenar la masacre en la que Israel está destruyendo las poblaciones de Gaza y Cisjordania y asesinando a miles de palestinos, mayoritariamente mujeres y niños, en unas operaciones de exterminio que parecía imposible que volviéramos a ver en el siglo XXI.
  • De no proceder a ello de inmediato, no sólo las poblaciones de Gaza y Cisjordania serán aniquiladas y sus ciudades y pueblos destruidos, sino que las operaciones bélicas se extenderán al Líbano y a Siria, y Medio Oriente se hundirá en el horror de una nueva guerra que abarcará varios países, retrotrayéndonos a la mitad del siglo XX. 

Madrid, 25 de enero 2024.
LIDIA FALCÓN O’NEILL, Presidenta del Partido Feminista de España.

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Lidia Falcón O’Neill es autora de numerosos artículos, que pueden consultarse en la siguiente dirección