COMUNICADO DEL PARTIDO FEMINISTA DE ESPAÑA SOBRE LA SITUACIÓN DE AFGANISTÁN

La Comisión Política del Partido Feminista de España, ante la trágica situación que está viviendo la población de Afganistán

         MANIFIESTA

Su más radical CONDENA a la decisión de EEUU, seguida sumisamente por la comunidad internacional, de retirar las tropas de Afganistán dejando abandonados a los habitantes a los criminales designios de los talibanes.

De igual modo CONDENA  la servil conducta del Gobierno de España que sin expresar crítica alguna a los dictados del Presidente de Estados Unidos, ha procedido a ordenar la retirada de los efectivos militares españoles, en una operación infame, en la que ni siquiera se garantiza la seguridad de los cooperantes y empleados afganos que han servido durante dos décadas a las tropas y al servicio diplomático español.

CONSIDERAMOS indigno de un gobierno democrático y “socialista” como presume nuestro Presidente que no haya planteado al Presidente Biden su rechazo a abandonar la protección de la población afgana, y no haya presentado su queja en la Organización de Naciones Unidas, así como en la Unión Europea. Del mismo modo que no comprendemos y repudiamos el silencio de Unidas Podemos ante esta tragedia, ya que son parte del gobierno.

Lo que los gobiernos occidentales ocultan, para que la ciudadanía lo ignore, es que la infamia mayor de esta guerra interminable, que está destrozando a Afganistán desde hace más de cuarenta años es que fue desencadenada, financiada, armada y alimentada por el Departamento de Estado de EEUU, a través de la CIA y de sus servicios secretos y de agitación y sabotaje que operan en todos los países, a raíz del apoyo de la URSS al gobierno comunista que se había elegido en el país.

Esta operación, con la invasión posterior de Irak, el destrozo de Libia, convertido hoy en un Estado fallido, iba destinada a minar el poderío de la Unión Soviética.  En cumplimiento del principio de que el principal enemigo a batir es el comunismo, el Departamento de Estado de EEUU armó a las tribus pastunes para que acosaran y minaran el gobierno de Babrak Karmal, que se dirigió al pueblo con un discurso prosoviético a fines de 1979 y que hubo de pedir la ayuda a la URSS ante el evidente peligro de la ofensiva talibán. Mientras la OTAN establecía los misiles de largo alcance a lo largo de la frontera de Pakistán con Afganistán, dirigidos directamente al territorio soviético.  

La “Operación Tormenta-333” fue el nombre en clave de la intervención de tropas especiales soviéticas que el 27 de diciembre de 1979 llegaron a Afganistán para apoyar al nuevo gobierno comunista de Karmal. Este gobernó hasta 1986, y luego vino el hombre fuerte del gobierno comunista afgano Muhammad Najibullah, que lideró el país hasta 1992.

La Revolución Afgana nacionalizó toda la economía y con ayuda del bloque soviético instauró un régimen socialista de economía estatal planificada. El nuevo gobierno inició un programa de reformas que prohibió la usura, inició una campaña de alfabetización,​ eliminó el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo y rebajó entre un 20 y un 30 por ciento los precios de artículos de primera necesidad.​ A través de sus sindicatos, los obreros podían concertar contratos colectivos y se estableció la educación obligatoria incluso para las niñas, lo que enfureció a las tribus de las montañas.

Los muyahidines o “soldados de Dios” llevaron a cabo una guerra de guerrillas y atentados terroristas, mientras recibían armamento y recursos de Estados Unidos, a través de Pakistán (que incluso en algunas ocasiones envió directamente a su Ejército a participar de las batallas) y también de Arabia SaudíGran Bretaña e Israel. En los últimos días de 1979 la Unión Soviética entró en el país para ayudar al gobierno, pero se retiraron en 1989 después de nueve años de guerra.  La guerra civil que siguió a la retirada soviética concluyó con la victoria de los talibanes en 1996 que irrumpieron en la capital afgana, castrando y asesinando públicamente a Najibullah.

El huevo de la serpiente fue incubado por la operación de la CIA armando a talibanes, yihadistas y jefes de tribus contra la URSS, que fue el inicio del terrorismo yihadista que cometió los atentados del 11 de septiembre en EEUU. Desde entonces estos grupos criminales y las diversas tendencias islamistas se han introducido en occidente, cometiendo atentados en España, en Francia, en Reino Unido, en Países Bajos.

Pero las peores  consecuencias las está viviendo trágicamente el pueblo afgano. La invasión de Afganistán en 2001 a raíz de los atentados del 11 de septiembre, destrozó a la sociedad afgana, y durante estos veinte años el país ha sufrido como un cáncer los atentados terroristas de los grupos fundamentalistas que se hicieron fuertes con la ayuda de EEUU.

Por ello, la retirada fulminante de las tropas internacionales que apoyaban al gobierno y al ejército afganos, significa entregar a la población inerte ante los talibanes que se proponen imponer la Sharia o ley fundamentalista musulmana y que no tienen ningún escrúpulo en matar y secuestrar para lograrlo.

Las principales víctimas de su poder son las mujeres. Cuando gobernaron los talibanes aplicaron una de las más estrictas interpretaciones de la ley sharia que se caracteriza por arrebatar todo derecho humano a las mujeres, suponía su muerte civil y una pérdida total de su dignidad como personas. Se prohibió a las mujeres trabajar y recibir cualquier tipo de educación, y se les privó del acceso a la sanidad. Se las recluyó en sus hogares, se les prohibió salir sin la escolta de un hombre y, en público, debían cubrirse por completo con el burka. Les estaba prohibido practicar deporte, bailar, aplaudir, volar cometas, la fotografía y la pintura. Ni reír les estaba permitido. Y se enfrentaban a la flagelación y la ejecución pública por violaciones de las leyes de los talibanes.

En los últimos años, después de la ocupación por las tropas internacionales el respeto a las normas democráticas y los derechos humanos había avanzado. Y la situación de las mujeres también, sobre todo en educación, sanidad y derechos políticos. Las mujeres volvieron a trabajar fuera de casa y, según la Constitución, al menos un 25% del Parlamento ha de ser ocupado por mujeres.

Los talibanes, en las zonas del país que ya controlan, vuelven a imponer a las mujeres las normas más abusivas y humillantes del patriarcado islámico, han restringido los derechos y libertades sociales de mujeres y niñas, las privan de trabajar e ir a la escuela, y están sufriendo violaciones, matrimonios forzados, amenazas y asesinatos. Muchas están tratando de abandonar el país. El abandono de las tropas internacionales, incluida España, significa la victoria de las tropas talibanes y el regreso del régimen que impusieron en 1996.  Herat fue uno de los principales centros del despliegue español en Afganistán desde 2005 a 2013, con un coste de 3.500 millones de euros, 93 muertos y 86 heridos.

Por ello es inaceptable que España, como la Unión Europea, con una vergonzosa sumisión a los dictados de EEUU, no sólo hayan retirado sus tropas, sino que abandonen a la insania de los talibanes a la población civil que intenta huir del país. Como también resulta inexplicable que los partidos que se autotitulan de izquierda ni siquiera se hayan pronunciado ante la tragedia afgana. En consecuencia, 

El Partido Feminista de España,

         EXIGE

Al Gobierno de España que apruebe las solicitudes de asilo de la población afgana que intenta huir del país y especialmente a las mujeres, principales víctimas de la persecución directa y el trato inhumano que estas sufren a manos de la milicia talibán, y que ningún afgano que se encuentre en España sea devuelto a Afganistán donde su vida y su libertad están en grave peligro.

Del mismo modo, exigimos  al Gobierno de España que presione a nivel internacional, a todos los organismos e instituciones, comenzando por la ONU, para que se condene la retirada de las tropas internacionales de Afganistán, y se presione al gobierno talibán para que respete los derechos humanos, bajo amenaza de sanciones, como saben hacer con otros países, cuyos gobiernos no están de acuerdo con las normas que impone Estados Unidos. 

Partido Feminista de España
15 de agosto de 2021

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