La amnesia histórica de España, ni memoria, ni justicia ni reparación
Nuestros democráticos reyes, Felipe y Leticia, los mejor preparados y más cercanos al pueblo de toda la saga borbónica que nos ha dirigido durante tres siglos, han inaugurado y conmemorado hace unos días el “El Museo de la Memoria Democrática” de Chile. Porque en aquel país hermano de España, el último gobierno elegido ha creado un museo de la historia de la dictadura de Pinochet, con las investigaciones de historiadores y políticos que en este último cuarto de siglo han reconstruido los sucesos del golpe de Estado del general Pinochet y el ejército alzado en armas el 11 de septiembre de 1973, que asesinó al Presidente Salvador Allende, e implantó una brutal y sangrienta dictadura en el país hasta 1990.
En ese museo se exhiben desde documentos del Ejército y del gobierno en ese periodo de tiempo, informaciones publicadas en medios de comunicación, tanto chilenos como de otros países, y fotografías e imágenes que ilustran los hechos relatados. Así mismo se exhiben los procesos judiciales que se llevaron a cabo al final de la dictadura contra los protagonistas del asalto al Palacio de la Moneda y que condujeron a la detención, condena y encarcelamiento de Pinochet y otros altos mandos del ejército, que organizaron el golpe de Estado, cometieron toda clase de crímenes: detenciones, torturas y fusilamientos de los dirigentes y militantes del partido socialista chileno, que dirigía Allende, persecución policial y judicial de partidos, sindicatos, asociaciones vecinales y cívicas, así como documentos privados de los protagonistas de la represión y otros informes oficiales que se elaboraron en el periodo dictatorial.
El gobierno chileno ha llevado a cabo el programa que votaron los electores para hacer de conocimiento público este periodo infame de la historia de su país.
Con este propósito realizaron unos actos de conmemoración de los infaustos sucesos de la dictadura a los que invitaron a sus majestades españolas. Que muy diligentes y satisfechos aceptaron el encargo, observando y escudriñando el material expuesto para terminar felicitando a los gobernantes del país por haber cumplido diligentemente los objetivos para los que se les eligió.
La televisión española estatal, tan cumplidora ella en informar a los espectadores de los acontecimientos importantes que se producen a nivel nacional e internacional, grabó a nuestros reyes en tal trascendental misión y nos ofreció unas imágenes del museo. Ninguno de los periodistas que elaboraron el informativo hizo mención alguna a la ausencia en España de un museo semejante que informara a nuestro pueblo del periodo devastador que se inició el 18 de julio de 1936 y se prolongó hasta el 20 de noviembre de 1975, en la dictadura represiva y sangrienta del general Francisco Franco, que se prolongó 40 años, después de librar una exterminadora guerra durante tres , en los que persiguió y asesinó no solo a sus opositores políticos sino a todas las clases y colectivos sociales que no apoyaran los principios del Movimiento Nacional, y reprimió a las clases trabajadoras con una especial persecución a las mujeres.
Ni una palabra o comentario se pronunció en el reportaje por parte de periodistas o políticos que destacaran aquel acontecimiento con la ausencia total en España de una conmemoración semejante. Teniendo en cuenta que la dictadura chilena se prolongó diecisiete años y la española cuarenta.
La masacre franquista en España ha sido comparada por el hispanista británico Paul Brenan con el genocidio nazi en Alemania, en un libro que titula “El holocausto español”. La historiografía de la guerra civil española es la más numerosa de todas las guerras del siglo XX. Las informaciones que se publicaron después de la Transición, aunque incompletas por la falta de documentos y archivos que fueron destruidos al morir el dictador, dan unas cifras estremecedoras de detenciones, apaleamientos y torturas en las comisarías de policía. Se suponen sesenta mil fosas comunes en las carreteras, cunetas y cementerios de toda España, de las víctimas de la persecución por las fuerzas de seguridad y los matones falangistas, de las que no se ha iniciado proceso judicial alguno, ya que nuestro poder judicial se niega a abrir sumarios de los hechos alegando la ley de amnistía de 1977. El único proceso en trámite se inició en Argentina hace unos años y permanece paralizado por la negativa del Estado español de extraditar a los acusados de esos crímenes que no han comparecido ante la justicia argentina cuando han sido citados por ella.
El muy conocido policía torturador de Madrid, llamado Billy el Niño, murió de muerte natural en su domicilio hace unos años, sin que nunca cuando se inició la Transición en España se abriera sumario contra él a pesar de las numerosas denuncias e informaciones publicadas que lo señalaban como el más cruel y agresivo de los policías políticos de la dictadura.
Tanto los políticos en el poder durante el franquismo que organizaban la represión, como Fraga Iribarne y Martín Villa, dirigentes de Falange española, amén de policías, guardias civiles, espías y delatores que participaron en la persecución no solo de opositores políticos, sino también de profesores, científicos, dirigentes sindicales, periodistas críticos, han quedado al margen de cualquier investigación sobre estos hechos, se han destruido las pruebas que los encausaban y apenas se han publicado sus atroces crímenes para conocimiento de nuestro pueblo.
España es el único país que después de la II Guerra Mundial mantuvo cuatro décadas la dictadura fascista y reentronizó la monarquía que había colaborado estrechamente con el dictador. Grecia, Portugal, Bulgaria, Rumania, Argentina, Chile, Uruguay, Alemania, Italia, encausaron a los golpistas, dictadores y torturadores de sus países, algunos de los cuales fueron ejecutados, y los demás sufrieron penas de prisión, y en sus países se celebraron referéndums para escoger la forma de Estado. Así Grecia y Bulgaria eliminaron la monarquía y se constituyeron en Repúblicas, del mismo modo que Italia, y Alemania recuperó el sistema democrático eliminado por Hitler. La historiografía de esos países, nutridas por los estudios de numerosos investigadores de varios países, da cuenta exacta de los crímenes cometidos por los fascistas en sus territorios.
Menos España. Desdichado país asaltado por el fascismo y abandonado por las naciones “democráticas” que crearon el Comité de No Intervención”, ideado por el Reino Unido y Francia para impedir toda ayuda económica y militar a la II República española.
Y desdichado sigue siendo. Que transcurridos los cuarenta años franquistas, medio siglo después ni siquiera se imagina ni por el gobierno ni por los partidos de izquierda la creación de un museo recordatorio de la dictadura como el chileno. Ese que sin ningún pudor han ido a inaugurar nuestras democráticas majestades. Monarca que jamás ha hecho declaraciones contra Franco, que fue el que acogió, crio y educó a su padre para que aprendiera a jefaturar nuestro país. Y su descendiente, medio siglo más tarde, inaugura con todo fasto el museo chileno de la dictadura.
Las democracias occidentales, incluida la española, y nuestra monarquía, nos han situado en el país que ha sido más víctima del fascismo sin posibilidad alguna de que podamos esperar de la “democracia” memoria, justicia ni reparación algunas.
Lidia Falcón – Presidenta Partido Feminista de España
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Lidia Falcón O’Neill es autora de numerosos artículos, que pueden consultarse en la siguiente dirección
