Veto a Lidia Falcón en la ULPGC
La censura como prueba del antifeminismo institucional
Nuestra presidenta, Lidia Falcón, fue propuesta el año pasado (2025) para ser distinguida como Doctora Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Era la primera vez que una persona con una trayectoria inequívocamente feminista y defensora de los derechos humanos y civiles optaba a este reconocimiento en dicha institución. Todo apuntaba a que la distinción se haría realidad en 2026. Sin embargo, hemos recibido la triste noticia de que la queerinquisición y la misoginia Trans que asolan Canarias y han colonizado la Universidad de Las Palmas han influido y se han opuesto frontalmente a esta distinción.
El Lobby Trans está instalado en la Universidad de Las Palmas. Ha contestado a la propuesta de Honoris Causa para Lidia Falcón denegando su distinción y calificándola de «homófoba y tránsfoba» desde la Unidad de Igualdad y el Claustro, mientras que el Rector apoyaba la candidatura. Lamentablemente, la Unidad de Igualdad y el Claustro han cedido a este chantaje y censura, demostrando una vez más que la igualdad en la ULPGC es solo un eslogan vacío cuando se trata de reconocer a las auténticas luchadoras feministas; acusan a Falcón de graves delitos que en cualquier juzgado decaerían por falta de fundamento. Su cobardía y su misoginia son latentes, y se suman a la persecución de las mujeres que el colectivo trans ejerce como buen hijo bastardo del patriarcado.
Este veto no es un hecho aislado, sino la consecuencia lógica de un modelo institucional que prioriza la apariencia sobre la emancipación real. Para comprenderlo, basta con analizar la trayectoria y las prácticas de esta universidad en materia de igualdad.
Misoginia y antifeminismo en la ULPGC: un análisis de la igualdad simbólica
Es notable que la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) mantenga un gran déficit y una deuda histórica con la Igualdad entre mujeres y hombres. Se podría decir que ha realizado los planes y creado la Unidad de Igualdad de forma meramente simbólica, únicamente para cumplir con la ley, pero sin un compromiso real con la emancipación femenina.
Los datos que evidencian la brecha por razón de sexo en los Honoris Causa
Los datos hablan por sí solos. En su 34º aniversario (año 2023), la ULPGC contaba con 40 Doctores Honoris Causa, de los cuales solo tres eran mujeres. Para «corregir esta brecha», en el año 2024 nombraron a 11 nuevas Doctoras Honoris Causa. Hoy, la institución cuenta con un total de 51 personas con la máxima distinción universitaria: 37 hombres y 14 mujeres. Aunque este movimiento responde a la necesidad de poner en valor los méritos y la excelencia profesional de muchas mujeres, lo cierto es que la representación femenina apenas roza el 30 %.
Sin embargo, lo más grave no es solo la cifra, sino el perfil de las elegidas. Entre las nuevas Doctoras no hay ninguna mujer que haya luchado por los derechos de la Mujer, ni por los derechos de los homosexuales, tampoco por la lucha antifranquista y, menos todavía, por una defensa de la socialización de los cuidados y la crianza. Precisamente, esta última es la cuestión que realmente lastra la emancipación de la mujer.
Paridad sin feminismo: una puesta en escena
Desde el Partido Feminista se ha alertado de que la paridad legal, al no exigir una adscripción ideológica al feminismo, permite que los cargos sean ocupados por mujeres que no representan una amenaza para el statu quo. Siempre dijimos en el Partido Feminista que la paridad numérica entre mujeres y hombres beneficiaría, en todo caso, a los hombres. ¿Por qué? Porque se garantiza por ley que no pueda haber candidaturas únicas de mujeres, pero no se exige un compromiso ideológico con el feminismo. Si para dar la impresión de que hay paridad (o casi paridad) se eligen a mujeres que desconocen y no defienden los postulados del feminismo socialista, de nada sirve para la emancipación de ellas que obtengan dichos puestos. Es una mera puesta en escena para parecer lo que no se es.
Un Plan de Igualdad creado para cumplir, no para transformar
En su web oficial, la ULPGC presume de disponer de una Unidad de Igualdad, cuya creación fue aprobada el 21 de julio de 2010 para dar cumplimiento a la legislación vigente en materia de promoción y logro de la igualdad real. Para la elaboración del Plan de Igualdad de Género, se puso en marcha la Comisión de Trabajo para la Elaboración del Plan de Igualdad (CoTEPI), cuya primera reunión constitutiva tuvo lugar el 2 de febrero de 2015. Finalmente, la versión definitiva del Plan se presentó ante el Consejo de Gobierno para su aprobación el 28 de julio de 2016.
En su glosario podemos encontrar más de 50 definiciones sobre una gran variedad de conceptos, todos ellos haciendo referencia a la dicotomía mujeres/hombres. Por ejemplo, definen «Género» como la construcción cultural mediante la que se adscriben roles sociales, actitudes y aptitudes diferenciados para hombres y mujeres en función de su sexo biológico.
La colonización de los espacios feministas por los estudios LGTB
Han pasado 16 años desde el inicio de los protocolos para la igualdad real entre mujeres y hombres. Denunciamos que los estudios LGTB en la ULPGC han colonizado los estudios de la mujer, beneficiándose de las estructuras ya existentes (como el Espacio Violeta y la Unidad de Igualdad) en vez de buscar y construir sus propios espacios. Esta ofensiva opera en contra de la emancipación de la mujer, ya que, lejos de haber alcanzado la igualdad -como hemos visto con el caso de las Doctoras-, una vez que estos colectivos se instalan dentro de los espacios de igualdad, se dedican a presionar e incidir en la toma de decisiones, los nombramientos de nuevas Doctoras Honoris Causa y los temas a investigar y publicar.
El feminismo real no tiene cabida en la ULPGC
La ULPGC demuestra con hechos que su apuesta por la igualdad es frágil y condicionada. Mientras no sea capaz de reconocer a las feministas que han dedicado su vida a la lucha, su discurso institucional carecerá de credibilidad. La censura a Lidia Falcón no es un incidente aislado, sino la prueba definitiva de que el verdadero feminismo -el que cuestiona el poder, el anticapitalista, el que defiende la socialización de los cuidados y la crianza, y lucha contra el patriarcado y los estereotipos sexistas- no tiene cabida en esta universidad.
El primer antecedente: el veto en la UCO
Este veto en la ULPGC no es el primero. Ya en 2024, la Universidad de Córdoba (UCO) fue escenario de un proceso similar, que podría ser el primer antecedente conocido. La Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres solicitó a la Vicerrectora de Igualdad que propusiera a Lidia Falcón para un premio (desconocemos si se trataba de un Doctorado Honoris Causa o de otra distinción). La Vicerrectora elevó la propuesta a la Rectoría, y ambas instancias se mostraron favorables. Sin embargo, surgieron argumentos polémicos entre diferentes sectores de la Unidad de Igualdad. Nosotras creemos que estos argumentos vinieron del Área de Inclusión (encargada de las políticas y protocolos específicos para el colectivo LGTBIQ+), que desató una fuerte presión y acusaciones graves contra Lidia Falcón hasta lograr que la Universidad desistiera de conceder dicho premio.
Desconocemos si ha habido más casos similares en otras universidades, por lo que animamos a nuestras lectoras a comunicarnos si tienen conocimiento de algún otro veto a Lidia Falcón o a otras feministas.
Una estrategia de censura contra las mujeres que no se doblegan
Este colectivo se dedica a acusar, insultar y ejercer presión mediante la fuerza y la censura para que las mujeres con una larga trayectoria no sean reconocidas ni premiadas en estas universidades, dando rienda suelta a su misoginia y machismo. Es muy triste y desconsolador ver cómo el rancio patriarcado sigue cancelando y censurando a mujeres bajo la bandera de la inclusión y la igualdad. Se trata de una estrategia para advertir a aquellas mujeres que no se agachan ni se callan: serán castigadas con el ostracismo si eligen el camino de no acatar que los hombres sigan definiendo qué es ser mujer.
Nuestro compromiso inquebrantable
Nosotras seguiremos diciendo que la mujer es la hembra adulta del ser humano, explotada por su capacidad reproductiva y su sexualidad, así como por los trabajos de cuidados y limpieza necesarios para que la familia sirva de sostén al sistema capitalista. Seguiremos alzando la voz frente a esta nueva forma de censura, porque el feminismo no se negocia, no se diluye y no se rinde ante el chantaje de quienes pretenden eliminar nuestra lucha.
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Lidia Falcón O’Neill es autora de numerosos artículos, que pueden consultarse en la siguiente dirección
