Por PFE

La mujer no ha alcanzado la igualdad laboral

Nos lo repiten hasta el cansancio: “las mujeres ya somos iguales”. Pero los datos oficiales demuestran lo contrario. La realidad es tozuda, y duele.

Según el Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social 2025-2027 (BOE n.º 220, de 12 de septiembre de 2025), el empleo femenino ha alcanzado un “récord histórico” de 10,1 millones de ocupadas. Sin embargo, esa cifra es un espejismo: las mujeres solo suponen el 47,24% del total de ocupados, y concentran el 75% del empleo a tiempo parcial y el 56% del temporal.

¿Las causas principales de esa parcialidad para nosotras son? El cuidado de niños, niñas y personas adultas con discapacidad. Para ellos, en cambio, la formación o la educación. Así lo confirma el propio BOE.

Como sentenció Lidia Falcón, fundadora del Partido Feminista de España, “Las mujeres son la clase social más explotada”.

No es retórica. Es estructural. Nosotras trabajamos más horas (dentro y fuera del hogar), cobramos menos y tenemos menos posibilidades de acceder a un empleo a tiempo completo. Y todo porque el sistema sigue esperando que nosotras carguemos con los cuidados.

Los datos confirman que casi un millón de mujeres (998.400) y 356.400 hombres buscan un trabajo a tiempo completo pero no lo encuentran, lo que constituye la principal razón del empleo a tiempo parcial en España. En la franja de edad entre 45 y 59 años, hay 381.700 mujeres en esta situación de subempleo. Además de la imposibilidad de encontrar trabajo, 355.000 mujeres optan por la jornada parcial por tener que cuidar de niños o adultos dependientes.

Esta situación afecta a 2,7 millones de trabajadores en total, de los cuales el 73% son mujeres, y refleja un carácter marcadamente involuntario en el mercado laboral español.

Por eso no nos basta con buenas palabras ni con reformas tibias. Exigimos:

  • Trabajos dignos y a tiempo completo.

  • Servicios públicos de cuidado universales y subvencionados.

  • Socialización del trabajo doméstico y de cuidados para que deje de recaer sobre la mujer.

  • Salarios justos para los trabajos feminizados que el sistema desprecia precisamente porque los realizamos nosotras: cuidados de personas mayores, TECAE (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería), limpieza de hospitales, camareras de piso en hoteles, y tantos otros empleos que muchos hombres no quieren hacer… pero sin los cuales la sociedad se paralizaría.

Como escribió Alexandra Kollontai: “Las mujeres deben ser descargadas de los trabajos domésticos”.

Desde el Partido Feminista de España alzamos la voz: la mujer como clase social sigue siendo la gran explotada del sistema. No hemos alcanzado la igualdad. Y mientras no socialicemos los cuidados y rompamos las cadenas de la precariedad feminizada, seguiremos siendo la mano de obra barata del capitalismo.

El IPREM: un indicador congelado que profundiza la desigualdad

El IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) es el índice que el gobierno utiliza para decidir quién puede acceder a las ayudas sociales. En teoría, sirve para calcular el umbral de ingresos que da derecho a recibir prestaciones; en la práctica, su actual congelación está excluyendo silenciosamente a miles de familias.

El IPREM lleva congelado desde 2023, manteniéndose en 600 euros al mes en 2026. Durante ese mismo periodo, la inflación acumulada supera el 9%. Las consecuencias son:

  • Si se hubiera actualizado con el IPC de estos años, hoy sería de 657 euros mensuales.

  • La brecha con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es cada vez mayor: mientras el SMI ha subido hasta 1.221 €/mes en 2026, el IPREM representa solo el 49% de este.

Esta congelación ha supuesto un ahorro estimado de 1.000 millones de euros anuales para el Estado, a costa de los colectivos más vulnerables.

Ayudas más afectadas que dependen del IPREM

  • Subsidios de desempleo: Casi todos los subsidios no contributivos se calculan como porcentajes de los 600 € del IPREM.

    • Primeros 6 meses: 570 € (95% IPREM).

    • Siguientes 6 meses: 540 € (90% IPREM).

    • Resto del periodo (o mayores de 52 años): 480 € (80% IPREM).
      En contraste, si se usara el SMI como referencia, esas ayudas rondarían los 1.000 € mensuales.

  • Becas y ayudas educativas: Los umbrales de renta para acceder a becas del Ministerio de Educación están congelados, dejando fuera a muchas familias.

  • Justicia gratuita y Vivienda: El acceso a la justicia gratuita se limita a quienes no superen dos veces el IPREM. Para VPO y ayudas al alquiler, los ingresos no pueden exceder ciertos múltiplos del indicador.

  • Bono Social Eléctrico: Los descuentos en la luz para consumidores vulnerables dependen directamente de no superar unos ingresos fijados en múltiplos del IPREM.

Lo peor: podrían cambiarlo, pero no quieren

Y aquí viene lo más grave: actualizar el IPREM no exige necesariamente unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. Existen vías legales perfectamente viables que el Gobierno podría utilizar, pero no lo hace.

El IPREM podría modificarse mediante otra ley ordinaria (al igual que la ley de Presupuestos es una ley ordinaria) siempre que el Ejecutivo consiga los apoyos suficientes en el Congreso. También podría hacerse mediante un Real Decreto-ley, invocando la «urgencia y extraordinaria necesidad», dado que cientos de miles de mujeres dependen de este indicador para sobrevivir, necesitaría de la mayoría absoluta en el Congreso.

A pesar de estas alternativas legales, la práctica habitual y la situación de 2026 muestran que el IPREM se mantiene congelado en 600 € mensuales porque no se han aprobado nuevos Presupuestos y, sobre todo, porque no se ha querido optar por ninguna de estas vías de actualización separada.

No es que no se pueda. Es que no interesa. Porque actualizar el IPREM costaría al Estado miles de millones de euros que hoy se ahorra a costa de las más vulnerables. Y las más vulnerables, una vez más, somos nosotras: las mujeres.

El impacto desproporcionado en las mujeres

La congelación del IPREM no es un asunto técnico, sino una cuestión de justicia social con un claro sesgo por razón de sexo. El principal motivo es que las mujeres son la mayoría de las perceptoras de las ayudas vinculadas a este índice, por lo que su estancamiento las golpea de forma directa y masiva.

  • Mayor riesgo de pobreza: La pobreza tiene rostro de mujer. Aproximadamente 6,6 millones de mujeres en España están en riesgo de pobreza o exclusión social.

  • Miles de mujeres vulnerables: El subsidio de desempleo vinculado al IPREM es el sustento de cientos de miles de mujeres, incluyendo a víctimas de violencia de género, emigrantes retornadas y jóvenes que buscan independizarse o pagar sus estudios.

  • Pérdida masiva de subsidios: Se estima que la prórroga presupuestaria y la consecuente congelación del IPREM afecta directamente a medio millón de mujeres que dependen de estos subsidios para sobrevivir.

Ayudas clave del IPREM que afectan a las mujeres

  • Subsidio para víctimas de violencia de género: Su cuantía se calcula como un porcentaje del IPREM (95%, 90% u 80% según el tiempo). Su congelación supone un freno directo a la independencia económica de las mujeres que intentan huir de una situación de maltrato.

  • Subsidio para mujeres mayores de 45 años: El SEPE creó una ayuda específica de 480 euros mensuales (80% del IPREM) para ellas. Con el IPREM congelado, esta cuantía permanece estancada.

  • Subsidio por cotizaciones insuficientes: Una situación muy común en mujeres con carreras laborales interrumpidas por los cuidados.

  • Becas y ayudas al estudio: El IPREM congelado bloquea el acceso a becas, un obstáculo que recae de forma desproporcionada en las mujeres, principales responsables de la economía doméstica y la gestión educativa.

La otra cara de la pobreza femenina: las pensiones

No basta con denunciar la precariedad laboral o la congelación del IPREM. Hay que mirar también al final de la vida: las pensiones. Porque allí, la desigualdad se vuelve abismo.

De las 460.817 pensiones no contributivas de España292.800 las cobran mujeres (63,54%). El 72% de las jubilaciones asistenciales son para ellas. El perfil de la pensionista no contributiva es nítido: mujer, entre 70 y 74 años, casada, que malvive con una pensión que en 2025 era de apenas 564,70 euros al mes. Una cantidad inferior al propio IPREM (600 €), ese indicador que el Gobierno mantiene congelado desde 2023 para ahorrar a costa de los más vulnerables.

Y si miramos las pensiones contributivas, la brecha de género tampoco desaparece: la pensión media de los hombres alcanza los 1.631,01 € al mes, mientras que la de las mujeres se queda en 1.131,51 €Casi 500 euros de diferencia cada mes. Cada mes. Hasta el final de sus vidas.

Porque esta desigualdad no es fruto del azar: es la consecuencia directa de años de trabajos precarios, interrumpidos por los cuidados no reconocidos, y de un sistema de pensiones que perpetúa la feminización de la pobreza en la vejez.

Una mujer que ha trabajado toda su vida no puede terminar sus días sobreviviendo por debajo del umbral de la pobreza. Exigimos pensiones dignas, no contributivas revalorizadas por encima del IPREM, y el fin de una brecha que condena a las mujeres a la miseria en su vejez.

Ha llegado el momento de organizarnos para destruir las causas de nuestra opresión, no para maquillarlas.

“Las mujeres están explotadas y oprimidas por los hombres de todas las clases sociales, en todos los sistemas sociales y en todas las culturas, y se relacionan con ellos en régimen de servidumbre”. Tesis LA MUJER COMO CLASE SOCIAL Y ECONÓMICA del PFE

¡Afíliate al Partido Feminista de España!

Visita nuestro canal de YouTube y visualiza los vídeos del PFE ¡Te animamos a que saques el máximo provecho de esta experiencia y te sumerjas en el conocimiento del Partido Feminista de España!

Te invitamos a explorar todos nuestros comunicados y acercarte a nuestra propuesta política. ¡Gracias por tu interés!

Lidia Falcón O’Neill es autora de numerosos artículos, que pueden consultarse en la siguiente dirección