Por PFE

Tesis No al incremento del gasto en armamento

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El Partido Feminista CONDENA la decisión del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de aumentar el presupuesto de defensa de España al 2% del Producto Nacional Bruto antes de 2029 para la compra de armamento. Del mismo modo consideramos inaceptable el acuerdo adoptado en Bruselas con los veintisiete países de la Unión Europea de activar compras conjuntas de misiles, drones y defensas aéreas, por el argumento de que la Comisión no puede dar por sentada la garantía de seguridad de EEUU. Esta hipócrita excusa sirve a los gobiernos europeos para seguir alimentando la industria armamentística de EEUU, ya que será a ese país a quienes se compre el armamento. Con esta decisión los europeos ratifican su sumisión deshonrosa a los intereses del Departamento de Estado que es el que ordena los acuerdos de la UE, y los dirigentes de esta Unión se han sometido vergonzosamente a las instrucciones que reciben de aquel.

Esta decisión se produce, además, cuando parecen avanzar las conversaciones entre Putin y Trump para proclamar una tregua en la guerra de Ucrania y Rusia, que, según plantean, debería llevar a un acuerdo de paz permanente. En consecuencia, exigimos a nuestro Presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que explique claramente cuál es el acuerdo entre los Veintisiete, para qué necesitamos esa astronómica cantidad de 800.000 millones de euros que irá a engrosar las arcas del complejo militar industrial estadounidense, y, consecuentemente, ¿de quién nos tenemos que defender? ¿acaso el gobierno español teme una invasión de Rusia, lo que no se ha producido nunca en la historia?

Es inaceptable que el Presidente Sánchez no explique claramente a la ciudadanía española quienes son los enemigos concretos de los que teme una agresión inminente, ni que correlación tiene el enorme gasto que se propone con el peligro real de que España sea invadida.

Resulta una ficción, que viene a añadir mayor engaño a las falsas explicaciones que, muy pocas veces, nos ofrece el gobierno, que la propaganda oficial repita que ya no tenemos la protección de EEUU, cuando nunca la hemos tenido. EEUU no protege a nadie. En los últimos dos siglos ha intervenido política y militarmente en decenas de países para cambiar gobiernos que rechazaba, e invadir territorios de otros continentes, para hacerse con materias primas que necesitaba. EEUU no regala nada, solo se aprovecha del presupuesto de la OTAN y de las bases militares que desde el gobierno de Franco nos ha impuesto en la Península, así cómo nos obliga a comprar su material militar, mucho del cual está obsoleto y le sobra.

El presupuesto del Ministerio de Defensa en 2023 experimentó un incremento del 23,4% en comparación con 2022, alcanzando los 14.453,8 millones de euros. Este monto, en relación con el PIB de España de ese año (1,498 billones de euros), representó el 0,96% del PIB. No obstante, el Gobierno, con la intención de aumentar su contribución al PIB, notificó a la OTAN gastos militares que previamente no había incluido, como la seguridad social y las pensiones de los militares, la mutua militar y la participación en organismos militares como la OTAN. Esta práctica, inédita hasta entonces, elevó el gasto militar a 19.405 millones de euros, lo que equivalió al 1,28% del PIB.

Si consideramos otros gastos militares distribuidos entre diferentes ministerios debido a su función militar, como los costes de personal paramilitar de la Guardia Civil, los créditos en I+D militar del Ministerio de Industria, las misiones militares en el exterior, algunos créditos extraordinarios generados durante el año y los intereses de la deuda correspondiente al total del gasto militar, sumando todas estas partidas, el presupuesto final en 2023 ascendió a 28.394 millones de euros, lo que representó una aportación del 1,9% del PIB, muy cercano al 2%.

Así mismo,

DENUNCIAMOS el sometimiento del gobierno español a las imposiciones de Donald Trump respecto al aumento de las aportaciones de España al presupuesto de la OTAN. Es inaceptable para una sociedad que se manifestó masivamente contra la permanencia en la Organización Atlántica, y que logró celebrar un referéndum sobre tal decisión que obtuvo un resultado negativo en las Islas Canarias, en Cataluña y en Euzkadi.

La política de Pedro Sánchez de obediencia tanto a los postulados de la OTAN como a las decisiones de la Comisión Europea, hunde a España en un papel subordinado, lacayo de las órdenes de EEUU, como está sucediendo desde que España entró a formar parte del Mercado Común en 1986. Lo que ha supuesto una recesión económica continuada, la pérdida de una serie de sectores de producción que nos han conducido a limitarnos a ser un país de servicios, con el único objetivo de obtener del turismo los ingresos que puedan sustituir a los sectores de producción de mucho mayor valor añadido.

España está sometida a las órdenes del Departamento de Estado de EEU, que dirigido actualmente por las imposiciones erráticas de Trump, le ha hecho perder toda soberanía y capacidad para decidir las estrategias que más convienen a nuestro país. La enorme cantidad de 800.000 millones de euros que la Comisión Europea decide invertir en gastos militares y armamento para seguir alimentando la guerra de Ucrania y Rusia, significará la ruina para España tanto como inconmensurables pérdidas para el resto de la UE, mientras engorda extraordinariamente las arcas de EEUU.

El Partido Feminista de España contempla con enorme preocupación el sometimiento pasivo del Presidente del Gobierno a las decisiones que toman la Comisión Europea y la mayoría de los países que forman la UE, que ha mantenido una guerra que significa la destrucción y la miseria de una parte de Europa. Ese astronómico presupuesto que han acordado los 27 países con el pretexto de tener una “defensa propia”, va a significar un aumento de la deuda pública, imposible de enjuagar por nuestro país, y la descapitalización de los servicios sociales que precisan apoyo urgente como la sanidad, la educación, la dependencia, la vivienda y las clases más desfavorecidas, que no reciben las ayudas económicas precisas para mantener un nivel de vida aceptable.

EXIGIMOS, que el Presidente del Gobierno dé explicaciones públicas sobre esta decisión y aclare cual es la necesidad que tiene España de una “defensa propia” y quienes son los enemigos de los que tenemos que defendernos. En caso contrario estará actuando sin consenso social ni político, ni someterse al acuerdo de las Cámaras que rigen la vida política de nuestro país.

5 de abril 2025.

Anexo

El 24 de junio de 2025, los 32 países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) acordaron incrementar su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, el mayor aumento en su historia. Este acuerdo se alcanzó durante la cumbre celebrada en La Haya. Según lo establecido, un 3,5 % del PIB se destinará a la llamada «defensa dura», que incluye armamento, tropas y despliegue operativo, mientras que el 1,5 % restante se invertirá en áreas relacionadas, como infraestructura logística, movilidad militar y ciberseguridad.

Nos oponemos firmemente al acuerdo de aumentar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB en los países de la OTAN. Este histórico incremento, lejos de garantizar la paz, profundiza una lógica de escalada militar que solo alimenta la inseguridad global y desvía recursos cruciales de donde más se necesitan: en la gente, no en las armas.

En lugar de invertir billones en «defensa dura», en armamento y despliegue bélico, deberíamos priorizar la construcción de sociedades más justas, sostenibles y verdaderamente seguras. La verdadera seguridad no se construye con tanques, aviones de combate o ciberarmas, sino con hospitales bien equipados, educación pública de calidad, vivienda digna, energías limpias y sistemas de protección social fuertes.

Destinar miles de millones a la guerra mientras recortamos servicios esenciales es una elección política que rechazamos. Frente a las crisis climáticas, sanitarias y sociales que vivimos, este giro hacia la militarización es no solo desproporcionado, sino profundamente inmoral. La paz no se sostiene con presupuestos militares crecientes, sino con diplomacia, cooperación internacional, desarme y justicia social.

Exigimos que esos fondos se destinen, en su lugar, a fortalecer los servicios públicos, a garantizar derechos humanos básicos y a construir una seguridad humana real. Porque no habrá paz duradera mientras sigamos financiando la máquina de guerra en lugar de cuidar de la vida.