El miedo al marxismo
Son continuas las críticas a quienes nos pronunciamos marxistas y lo aplicamos al análisis de la situación actual con los episodios de la lucha de clases que bien sabemos que rige la historia de la humanidad. En lo que se refiere al feminismo son las propias feministas las que rechazan con desprecio cualquier referencia a las categorías marxianas, algunas con el argumentario de que el marxismo se ha convertido en una doctrina religiosa que los marxistas aplican y cumplen sin crítica alguna. El que el feminismo actual haya eliminado de su discurso cualquier referencia a la explotación del sistema capitalista y a la lucha de clases no les parece mal, sus reivindicaciones, sus críticas entran dentro del sistema liberal que heredamos de nuestros antepasados y al que se enfrentaron nuestras antecesoras las sufragistas para obtener lo que les parecía el arma definitiva para derrotar el patriarcado: el derecho al voto. La experiencia nos ha enseñado que los votos no nos han proporcionado gobiernos feministas.
Más de un siglo de feroz campaña contra el comunismo por los medios de ideologización del capitalismo, con la experiencia de la dictadura, ha logrado extender el miedo en las masas, completamente dominadas por la propaganda oficial, al comunismo y lo que eso significa para ellas. De tal modo, el feminismo se ha quedado reducido a unas asociaciones que repiten monótonamente año tras año lo que llaman la agenda feminista, que comienza y da toda la importancia a la abolición de la prostitución. Sería bueno que se plantearan si con esa medida, deseable desde luego, creen que las explotaciones y opresiones que convierten a las mujeres en la clase más explotada y oprimida de todas se van a resolver al mismo tiempo.
Pero no solamente se ha fantaseado perdiendo el objetivo de tantas luchas , sino que la ausencia de un análisis materialista lleva a la ingenuidad de creer que reclamando la abolición de la prostitución se logrará por la persistencia de la reclamación. En ninguno de los congresos y jornadas que se han celebrado para exponer la maldad de la explotación de las mujeres en el infame comercio prostituidor, ni en los textos que se difunden, se reconoce que en el modo de producción capitalista no se va a renunciar al enorme negocio que supone la trata y comercio de mujeres. El lobby prostituidor es el segundo negocio más lucrativo del mundo después de la venta de armas. Si la reclamación de su abolición no lleva explícitamente el conocimiento de lo que supone cerrar los prostíbulos, “los puti clubs” de carreteras, las casas de masajes, los pisos que albergan prostitutas donde “ejercen” lo que llaman su “trabajo sexual”, esta reclamación es un brindis al sol. Nunca hemos investigado lo que el consorcio proxeneta le paga a los diputados, gobernadores, medios de comunicación, policías, para que nunca se vote la ley abolicionista en el Congreso, ni se implanten medidas que perjudiquen los negocios de la pornografía y la prostitución, ni se hagan campañas multitudinarias en los medios de comunicación sobre los enormes beneficios que obtiene el tráfico de personas para la explotación sexual. Ahora hemos de sumar a ese antiguo comercio el alquiler de úteros de mujeres pobres para fabricar niños que desean familias ricas.
Pero es imposible que este análisis se abra paso en el mar de artículos, folletos, escritos y consideraciones en los congresos feministas, que constituye la campaña por la abolición de las prostitución. El Movimiento feminista acepta el capitalismo, en el que también se engloba la pertenencia a la OTAN, el aumento de presupuestos militares y la participación de nuestro país en todos los conflictos bélicos que están destrozando Europa, no se pone en cuestión en la llamada agenda feminista. Y podría citar así mismo nuestra dependencia de la Unión Europea y del imperialismo estadounidense. Pero no quiero tratar todos esos temas en un único artículo. El programa electoral del Partido Feminista pone en cuestión, por supuesto, esas dependencias que nos han arrebatado la soberanía de nuestro país, con la complicidad de los partidos políticos y gobiernos que nos han hundido en la mayor crisis económica, social y moral del último siglo. De ello se derivan otros muchos abusos y explotaciones que deberé estudiar en próximos artículos.
Lidia Falcón – Presidenta Partido Feminista de España
Visita nuestro canal de YouTube y visualiza los vídeos del PFE ¡Te animamos a que saques el máximo provecho de esta experiencia y te sumerjas en el conocimiento del Partido Feminista de España!
Te invitamos a explorar todos nuestros comunicados y acercarte a nuestra propuesta política. ¡Gracias por tu interés!
Lidia Falcón O’Neill es autora de numerosos artículos, que pueden consultarse en la siguiente dirección
