Manifiesto fundacional MAM Movimientos Antiimperialistas de Madrid
La necesaria visión integral de la fase actual del imperialismo

Preámbulo
El año 2026 se inició con el ataque de EE.UU. a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores el día 3 de enero. Este hecho fue respondido en Madrid al día siguiente con una primera concentración de urgencia ante la Embajada de EE.UU. convocada por la Plataforma de Madrid contra la OTAN y las Bases y que fue secundada por gran número de organizaciones de la izquierda madrileña.
De la percepción de que esta fase de ataques del imperialismo apenas había comenzado surge la convocatoria de una reunión que contó con la asistencia de más de 40 organizaciones en la que se decidió convocar unitariamente una manifestación el 25 de enero “Con Venezuela y Palestina, contra el imperialismo y el sionismo”, que se suscribiría con el nombre de “Movimientos Antiimperialistas de Madrid”. Bajo este nombre meramente instrumental, y por primera vez en muchos años, se agruparon movimientos de solidaridad con diferentes pueblos del mundo (América Latina, Palestina, Sáhara, etc) y contra la OTAN, así como la casi totalidad del espectro ideológico de la izquierda, para una acción unitaria concreta.
Al ataque a Venezuela, se han unido el asedio criminal contra el pueblo de Cuba y la agresión de EE.UU. e Israel a Irán y Líbano, que se suman a la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, las políticas de rearme y militarización social impuestas por la UE y la OTAN y el auge del fascismo.
Buena parte de las organizaciones que apoyaron la movilización del 25 de enero, tras constatar la necesidad de un espacio que contenga una visión global de estos procesos, han decidido constituirse formalmente como “Movimientos Antiimperialistas de Madrid” en torno a unos principios políticos enunciados a continuación como Manifiesto constitutivo, a cuyo firma invitamos a cuantas organizaciones los compartan.
Manifiesto de los Movimientos Antiimperialistas de Madrid
Paso a paso, a medida que se profundiza la crisis del sistema capitalista en su fase imperialista, con su epicentro en EEUU y la UE, su agresividad se ha incrementado mostrando la necesidad ineludible de contemplar de forma integral sus diferentes manifestaciones.
El golpe de Estado fascista en Ucrania pretendía consumar en 2014 el cerco de la OTAN a Rusia, iniciado poco después de la desaparición de la URSS, con la intención expresa de fragmentar el país y apropiarse de sus recursos. Durante 8 años el gobierno de Ucrania, hegemonizado por organizaciones fascistas herederas del nazismo, impuso un régimen represivo que suprimió libertades, persiguió todo lo relacionado con la lengua y la cultura rusa, ilegalizó partidos políticos, excepto a los de derecha y extrema derecha, y masacró a los pueblos del Donbás en un genocidio que se tramita en el ámbito penal ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU.
Ocho años más tarde, ante el incumplimiento de los Acuerdos de Minsk, que pretendían poner fin a las masacres y la negativa de los EEUU a suscribir un tratado de Seguridad transfronterizo, Rusia respondiendo al llamamiento de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, inicia una operación militar. Ésta, en última instancia, responde al acoso creciente de la OTAN y excluye explícitamente cualquier intención de adueñarse de Ucrania y mucho menos de atacar a cualquier país europeo.
Durante los cuatro años de guerra se ha evidenciado que se trata de una guerra de la OTAN contra Rusia, en la que el pueblo ucraniano pone la carne de cañón, instigada, sobre todo en los últimos tiempos por la UE y Reino Unido.
La voladura del Nord Stream, aceptada sin rechistar por los gobiernos de la UE, tuvo por objetivo cortar tajantemente los naturales vínculos económicos y comerciales de Europa con Rusia, especialmente los de Alemania, consumando la estrategia geopolítica anglosajona de división europea para dominar a Rusia y después a China.
La UE que está en el epicentro de la crisis junto a EEUU y que está viendo hundirse su economía, en clara continuación de las políticas de transferencia masiva de fondos públicos a bancos y multinacionales, establece la estrategia del Rearme para “defenderse” de un hipotético ataque ruso, desmentido reiteradamente por Moscú. Al Rearme europeo se añade la imposición de la OTAN a sus estados miembros de aumentar el gasto militar hasta el 5% del PIB.
Esta estrategia de gasto público masivo en armamento, difícil de aceptar por unas clases populares empobrecidas, se impone mediante una masiva propaganda de guerra en la que la rusofobia juega un papel central, reproducida unánimemente por los medios de comunicación y a través de una intensificación de los mecanismos represivos y de control social.
El programa histórico del sionismo de genocidio y expulsión del pueblo palestino de sus tierras, inscrito en su proyecto colonial de dominación de todo Oriente Próximo, se ha visto confrontado por el Eje de la Resistencia que agrupa a la resistencia palestina, libanesa, iraquí, a Yemen y a la República Islámica de Irán.
La respuesta solidaria con Palestina que ha recorrido el planeta se ha articulado sobre el reconocimiento de la legitimidad de la Resistencia consistente en el legítimo derecho de defensa que incluye la lucha armada, reconocida por el derecho internacional y en particular por la ONU y sobre la lección práctica del pueblo palestino de que sólo la victoria pone fin a la lucha por la vida y la soberanía.
La agresión militar conjunta de EE.UU. e Israel a la República de Irán y a Líbano, sin justificación alguna y durante un proceso de negociación, muestra la enorme penetración del sionismo en las estructuras de poder de Washington y exige la respuesta solidaria antiimperialista y antisionista de los pueblos del mundo y el reconocimiento pleno de su derecho a la resistencia.
El ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa la diputada Cilia Flores, confinados en condiciones extremas en cárceles de EE.UU., es la enésima puesta en escena de un imperialismo que, aunque desde que nació acumula crimen tras crimen sobre los pueblos, ahora ni se molesta en construir falsas justificaciones.
Si el ataque a Venezuela tuvo el evidente objetivo de hacerse con sus recursos, el asedio total impuesto a Cuba pretende destruir uno de los símbolos más brillantes y coherentes de la revolución y la resistencia antiimperialista. La voluntad resuelta de su pueblo y de su gobierno de mantenerse firmes exige de nosotros todo el apoyo y la solidaridad en defensa de la Revolución Cubana.
La voluntad de injerencia imperialista sobre todo el continente americano, expresada abiertamente en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, anticipa ulteriores intervenciones en Nicaragua, Colombia, México y en cualesquiera otras naciones que opongan la mínima resistencia a sus planes de dominación defendiendo su legítimo derecho a la soberanía.
El Sáhara Occidental, que viera frustrado su derecho a la autodeterminación por la traición del estado español en 1975, persiste en su lucha contra la ocupación de Marruecos, un enclave del sionismo y del imperialismo para el control del continente africano. A la traición de 1975 se ha añadido la vergonzosa decisión del gobierno PSOE-Sumar de reconocer a Marruecos la soberanía sobre el Sáhara, ignorando el derecho a la autodeterminación del pueblo saharahui.
La presión euroatlántica por apropiarse de los recursos africanos está provocando innumerables conflictos interétnicos y masacres de regímenes clientelares que privan a sus pueblos de los beneficios de su explotación y del derecho a su propio desarrollo. No obstante, pueblos como los de Burkina Faso, Mali o Níger están construyendo con éxito las herramientas de su soberanía.
En base a ello, los Movimientos Antiimperialistas de Madrid constatan que:
Hay una unidad esencial en todas las manifestaciones de agresividad criminal del imperialismo, ya sea para apropiarse de los recursos de otros pueblos, para esquilmar a las clases populares con el Rearme, destruir derechos y libertades duramente conquistados por la clase obrera o para intentar aniquilar las realizaciones exitosas de un orden social alternativo al capitalista y los símbolos de la resistencia revolucionaria frente a la barbarie.
Esa agresividad se corresponde directamente con la profundidad de la crisis que afecta prioritariamente a EEUU y a Europa, más allá del color político de sus gobiernos o del carácter de sus dirigentes. Así mismo, es la inestabilidad política derivada de la gravedad de la crisis, la que hace que las oligarquías imperialistas, usando el racismo y la xenofobia para dividir a la clase obrera, impulsen y financien a organizaciones fascistas, hermanas gemelas de los nazis ucranianos.
La clase trabajadora y los pueblos debemos aprovechar el debilitamiento que abren las contradicciones en las estructuras de poder (UE-EEUU o dentro de la UE), para fortalecer la conciencia anti-imperialista, así como el cuestionamiento creciente de la pertenencia a la OTAN, de las Bases y de las políticas de Rearme.
Son inaceptables los planteamientos de equiparación entre el imperialismo agresor y el gobierno del país agredido aludiendo a pretendidas carencias democráticas de este último que solo a su pueblo soberano corresponde modificar. Como es inaceptable la caracterización como terrorismo de la resistencia a la ocupación colonial por todos los medios posibles, incluyendo la lucha armada. Este juego de equidistancia, que ha venido repitiéndose en las últimas décadas, ha contribuido decisivamente a dividir y debilitar la respuesta a los crímenes del imperialismo.
La violencia patriarcal es una herramienta estructural del imperialismo y el capitalismo. El cuerpo de las mujeres se convierte en un campo de batalla prioritario.
La violación sistemática, crimen de guerra y crimen contra la humanidad, es empleada por potencias ocupantes y ejércitos imperialistas para humillar, aterrorizar y forzar el desplazamiento de pueblos enteros. El caso de Palestina es ejemplar, no excepcional. Israel ha utilizado la violencia sexual y machista contra el pueblo palestino para intimidarlo y perpetuar un sistema de opresión. Esta violencia no es un exceso puntual, sino una estrategia deliberada de aniquilación colectiva que borra futuros.
- La misma lógica que convierte a la mujer en objeto de explotación reproductiva y sexual dentro del capitalismo se radicaliza en contextos de guerra: las mujeres son secuestradas para esclavitud sexual, sometidas a esterilizaciones forzadas y utilizadas como moneda de cambio. La resistencia cotidiana de las mujeres palestinas, congoleñas, saharauis, venezolanas, cubanas, etc es también lucha antiimperialista. El fin del capitalismo es la única garantía de la emancipación completa de la mujer. Sin la abolición de la propiedad privada y la explotación, la igualdad seguirá siendo una ilusión.
Los Movimientos Antiimperialistas de Madrid, conscientes de que:
La percepción de la existencia de un enemigo común que impone la barbarie en el mundo, tanto para saquear recursos de los pueblos, como para demoler conquistas sociales arrancadas por las luchas obreras, es compartida por otras organizaciones.
Se extiende entre los sectores más conscientes la convicción de que solo unidos podemos derrotar a la tríada imperialismo-sionismo-fascismo que amenaza la civilización humana.
Invitan a las organizaciones interesadas a suscribir este Manifiesto y confluir en torno a los siguientes ejes básicos:
Por la salida de la OTAN y el desmantelamiento de las Bases.
Contra el Rearme y la Militarización Social.
Contra el imperialismo, el sionismo y el fascismo, la más amplia y firme solidaridad internacionalista.
No a la Guerra Imperialista.
Lista de primeras organizaciones firmantes:
Alkarama.
Alianza de Izquierdas Republicanas de España de Madrid.
Al Servicio de la República.
Asociación Cultural Amal Alto Tiétar.
Asociación de Cultura Popular Estrella Roja.
Asociación Cultura y Análisis para la Transformación Social.
Asociación MAREAS BLANCAS.
Asociación Pablo de la Torriente Brau.
Ateneo Palestino.
Brigada Layla Jaled.
Centro Social Octubre de Guadalajara.
Colectivo 26 de Julio.
Coordinación de Núcleos Comunistas.
Coordinadora Estatal de Solidaridad con Cuba de Madrid.
Frente Antiimperialista Internacionalista.
Foro por la Memoria Histórica del Tiétar y La Vera.
Masar Badil.
Partido Feminista de España.
Partido Histórico de los Trabajadores de España.
Plataforma del Tiétar con Palestina.
Plataforma de Madrid contra la OTAN y las Bases.
Polo de la Izquierda.
Samidoun.
Soberanía y Trabajo.
Unión Proletaria.
Voces en Lucha.
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Lidia Falcón O’Neill es autora de numerosos artículos, que pueden consultarse en la siguiente dirección
