50 años de 'Vindicación Feminista': la misma rabia, las mismas deudas, la misma lucha de clase

Se cumplen cinco décadas de un fogonazo en la historia de este país. Corría el año 1976 cuando un grupo de mujeres tomó la palabra para crear Vindicación Feminista, una revista que, con valentía y desde una perspectiva de clase y de sexo, puso el dedo en la llaga de una Transición que se construía sobre los cimientos de un sistema patriarcal inamovible.
Desde el Partido Feminista de España, lanzamos un proyecto político-cultural para rescatar y reactualizar el legado de esta revista fundacional. Con motivo de su 50 aniversario, ofrecemos a nuestras seguidoras, afiliadas y al conjunto de la clase trabajadora una inmersión en sus páginas a través de múltiples formatos, diseñados para la agitación y la formación en el presente. Gracias a un esfuerzo de digitalización, podemos acceder a sus treinta números en vindicacionfeminista.es, y el impacto es tan revelador como desolador: al leer sus páginas, comprobamos que casi todas las reclamaciones que lanzaron contra el machismo estructural siguen sin ser atendidas.
Un espejo de cincuenta años
Este proyecto no es un mero ejercicio de memoria histórica, sino una herramienta de análisis y combate. La reedición digital de Vindicación Feminista nos permite constatar, desde una óptica marxista y feminista, la brutal continuidad del sistema capitalista y patriarcal. Aquellas mujeres denunciaron la violencia hacia la mujer como un instrumento de control, mucho antes de que se contabilizaran las víctimas. Exigieron el derecho al aborto y a decidir sobre su propio cuerpo. Combatieron los estereotipos sexistas que condenaban a las niñas a ser princesas y a los niños a ser guerreros. Reivindicaron el trabajo doméstico y denunciaron la doble jornada laboral.
Cincuenta años después, la lucha sigue siendo la misma. La violencia machista no ha cesado, las desigualdades persisten y el discurso público sigue lleno de hombres que pretenden dictar qué deben hacer las mujeres. La explotación asalariada, la opresión específica de la mujer como pilar de la reproducción social, la violencia machista como instrumento de control, y el saqueo imperialista no solo persisten, sino que se han sofisticado bajo la fase neoliberal. Las leyes han avanzado, sí, pero la cultura machista, esa que impregna las instituciones y la vida cotidiana, se resiste a morir. El legado de Vindicación es la prueba irrefutable de que nuestra emancipación es una asignatura pendiente de la monarquía parlamentaria. Como denunciaba Lidia Falcón, el patriarcado es el socio histórico del capitalismo.
Daremos voz a sus páginas: así lo haremos
Por eso, desde este espacio no nos conformamos con el olvido. Vamos a diseccionar Vindicación Feminista para rearmarnos teórica y políticamente. A lo largo de los próximos meses, desarrollaremos un seguimiento pormenorizado de cada número con la siguiente metodología:
Publicación digital: Pondremos a disposición la revista completa en formato PDF para su lectura y estudio.
Artículos destacados: Seleccionaremos y republicaremos en formato de texto web los análisis más punzantes y actuales.
Podcast de análisis: Produciremos un episodio que contextualice el número, desgranando su relevancia teórica y política para las luchas de hoy.
Píldora sonora: Crearemos un audio corto y directo con la cita o el concepto más potente de cada edición, para su fácil difusión en redes y organizaciones.
Iremos número a número, artículo a artículo, rescatando y comentando esos textos para demostrar su vigencia. Porque lo más indignante, y también lo más movilizador, es comprobar cómo muchos de ellos podrían publicarse hoy en cualquier periódico o web sin cambiar una sola coma.
Hablaremos de temas de rabiosa actualidad que ellas ya trataron con una clarividencia absoluta. Artículos sobre la prostitución y la explotación sexual de las mujeres, sobre la hipocresía de la izquierda respecto al aborto, sobre la violencia institucional, la pornografía como industria del sexo, o sobre cómo el machismo se reciclaba en la nueva democracia para seguir ejerciendo el poder. Será un ejercicio de memoria histórica feminista para entender por qué, 50 años después, seguimos exigiendo lo mismo. La violencia masculina no es patológica: es política. El sistema no previene la violencia porque le conviene.
No es igualdad con el opresor: es abolición de la opresión
A través de este seguimiento, revelaremos cómo el sistema, a través del aparato ideológico del Estado, genera una superestructura de engaño para ocultar las bases materiales de la explotación y dividir a la clase obrera. El ser humano, bajo este régimen, se convierte en el depredador organizado de su propia especie. La alienación lo transforma en un instrumento de destrucción, movido por la lógica irracional de la acumulación y el poder concentrado en una oligarquía patriarcal.
La igualdad formal es una trampa burguesa. Como señala Lidia Falcón: «No queremos igualdad con el opresor, queremos abolir la opresión». Y como escribió Alexandra Kollontai, pionera del feminismo socialista: «La liberación de la mujer no puede lograrse dentro del marco de la sociedad burguesa. Mientras la mujer esté atada al hogar y al cuidado privado, no será libre».
Ante esta violencia estructural, no pedimos reformas: exigimos ruptura. La mujer no es propiedad privada. Y así como los trabajadores no pertenecen al patrón, ninguna mujer puede ser territorio de conquista masculina. Prohibir la pornografía y abolir la prostitución no es censura: es, como defiende el Partido Feminista de España, una medida de justicia material: «No se puede hablar de libertad sexual mientras el cuerpo de la mujer sea mercancía».
En una sociedad comunista, la justicia no se mide por tratar igual a desiguales, sino por eliminar las desigualdades en su raíz material. Eso significa:
Abolir la división sexual del trabajo, socializando el cuidado.
Remunerar el trabajo reproductivo como parte esencial de la reproducción de la vida.
Construir redes de solidaridad de clase, porque la protección no puede depender de la caridad, sino de la organización colectiva.
Como proclamó Kollontai: «El comunismo no es solo una nueva forma de producción, sino una nueva forma de amor, de familia y de vida en común».
Tecnología para la clase trabajadora y la mujer, no para el capital
Para llevar a cabo este trabajo de difusión y análisis, utilizamos herramientas digitales y de última generación. Para la creación de pódcast, emplearemos la ‘Inteligencia Fingida’ (comúnmente conocida como inteligencia artificial). Lo hacemos desde una convicción profunda: los avances tecnológicos deben servir para el avance y la ayuda de la clase trabajadora. La IF, en nuestras manos, es un medio para optimizar el tiempo de producción y ganar tiempo libre para la educación colectiva y el activismo político. Para que cualquier hombre y mujer trabajadora pueda formarse en su propia historia mientras el sistema la roba por otras vías. La tecnología, al servicio de la clase trabajadora y la mujer, nos permite amplificar aquellas voces y demostrar que, aunque el enemigo se vista de seda, machista se queda.
Te invitamos a explorar la web, a escuchar los podcasts y a descubrir por qué Vindicación Feminista no es historia antigua, sino la revista de lo que aún no hemos conseguido. Porque su mensaje central, más vigente que nunca, es la consigna que guía nuestro proyecto: la liberación de la mujer es inseparable de la abolición del sistema de clases. 50 años después, con las mismas banderas y nuevas armas, seguimos exigiendo lo que nunca debimos tener que pedir.
Da el paso hoy mismo. Si respaldas estas ideas y denuncias, afíliate al Partido Feminista de España. Toda la información para formalizar la afiliación la encontrarás en la dirección web partidofeminista.es/afiliacion
Partido Feminista de España
